viernes, 24 de abril de 2015

Pasito a pasito, cinco de cinco

Hacía mucho tiempo que tenía la intención de inaugurar este espacio de opinión, dudas e inquietudes personales. Muchos temas se me pasaron por la cabeza, pero me he decantado por algo asequible, o más bien, algo en lo que puedo desenvolverme mejor que en otras lides. Y ese tema no es otro que el running, atletismo, jogging, trail... o como queráis llamarlo. En esta ocasión, la V Carrera por Montaña Garganta de los Infiernos. Vamos al lío.


 Cinco de cinco. Ese es mi bagaje por Jerte, cinco de cinco ediciones. Allá por 2011 en esa primera edición ya me "engatusó" y me metió más adentro el gusanillo de las carreras de montaña, y quién diría que en tan sólo cinco años se iba a convertir en una prueba de la Copa de España, eso sí, ganado a pulso gracias a la gran organización, el mimo y esmero que ponen todos y cada uno de los integrantes de la organización del C.D. Jerte.

Salimos temprano hacia Jerte cuatro Zapatones en el coche, comentando el día que tendríamos, los tramos más duros, la estrategia... perdón, de esto último un autentico zapatón no entiende, sale disfrutar. Llegamos una hora antes, mañana fresca, más de lo que imaginábamos 5ºC marcaba el coche al llegar. Recogemos dorsales, hablamos con algunos conocidos y nos cambiamos en el pabellón, donde ya se respira un ambiente festivo, con muchas caras desconocidas y con "patas" que ya decían que esa guerra no iba con nosotros, selección de Baleares, Andalucía, Cataluña, Galicia, Castilla y León, Aragón, Madrid, Extremadura... Trotamos un poco dentro del pabellón, donde Carlos ya me comenta a quién seguirá en carrera, con ritmos parecidos a los suyos. Salimos al corralito y hacemos el control de dorsales. Jose y Norberto salen con la mochila, yo finalmente decido hacerlo a pelo ya que los jueces decidieron que no era obligatorio llevar cortavientos.


9:30, salimos desde al lado del pabellón a diferencia de otros años, y en poco tiempo ya empezamos a notar como el terreno tiende a subir. Por delante Carlos ya se ha ido, nosotros tres nos mantenemos juntos, charlando y visionando los metros siguientes. Poco a poco vamos ascendiendo metros y adelantando a gente que había salido algo más rápido. Me adelanto unos metros en una bajada y durante un rato voy junto a un corredor de Ávila, hablando y comentado como será lo que nos espera. Mira hacia atrás y espero a Jose y Norberto, y continuamos hasta el primer avituallamiento, km 5, bebemos y continuamos dirección a "Los Pilosnes". Pasamos por el puente y no puedes evitar mirar y "embobarte" con esas formas redondeadas, ese sonido del agua contra las piedras, algo hipnótico que incita a sentarte y relajarte (con un buen bocadillo y una cerveza, ya ni te cuento). Aquí hay una variante respecto a otros años, no seguimos el sendero que va paralelo al río por la falda de la ladera, si no que lo hacemos por la orilla, por una zona quizás demasiado técnica o peligrosa debido sobre todo a la humedad y dificultad de algunos pasos, pero que hizo que estuviéramos alerta, aunque algún golpe nos llevamos, como bien muestran los moratones de la rodilla jeje. Salimos de esa zona camino de la segunda subida que nos lleva al km 10, donde nos espera el segundo avituallamiento. Aquí paro y espero de nuevo a los compañeros, que dejé atrás al inicio de la subida e iniciamos una pequeña subida para hacer la bajada en dirección al puente de Carlos V. Una bajada de grandes piedras y de zigzaguear, donde me lo pasé en grande saltando de piedra en piedra y lanzándome, cosa que el año pasado no pude hacer por una parada "técnica" en mitad del descenso.


Pasado el puente (km 13) veo que he dejado atrás a los compañeros, así que decido seguir hacia adelante en solitario. Poco a poco la subida se va notando en las piernas, aunque el ir adelantando a algunos corredores hace que sea más llevadero. A mitad de la tercera subida y la más alta encuentro el tercer avituallamiento, que se hacía notar desde lejos, ya que fue un acierto el tema de los cencerros, que hacía que antes de llegar ya sintieras la animación. Finalmente, y no sin sufrimiento en las piernas, llego a lo más alto, y sorpresa! el chico del punto de control que apuntaba los dorsales me era conocido, y yo a él también, tanto que corrimos unos años atrás ésta misma carrera juntos y llegando a meta los dos, además de ser también jugador de basket, pero en Madrid (suerte en los playoff!), un placer poder hablar contigo de nuevo tanto en la cima como en la meta. Pues ahora, una vez coronado hay que bajar, y aquí recupero bien, uniéndome a un grupo de de otros cuatro corredores, con los que hago algún kilómetro. Antes de la penúltima subida alguno se descuelga, cosa que yo haría un poco más adelante, las piernas ya van pesando y aunque ahora vamos por un tramo de pista, no se rueda como uno quisiera a esos ritmos. Inicio la penúltima subida, que me cuesta bastante, los cuádriceps empiezan a estar muy cargados y tengo que hacer alguna parada a tomar aire, imposible seguir sin unos segundos de aire. Finalmente llego arriba, un pequeño tramo de bajada y cuarto avituallamiento. Respecto a otras carreras de montaña, esta vez no caigo en los mismos errores, comer y beber lo justo, plátano y algo de naranja y un poco de fruto seco, agua e isotónica, nada de atiborrarme, aunque ganas no me faltaban de comer chocolate, gominolas y algún bocadillo de nocilla... Nota para la organización, si ponéis alguna cerveza para otro año, y algo de embutido, lo claváis!! Eso sí, me da que todos llegaríamos fuera de tiempo jeje. 


Me voy haciendo mis cuentas mentales para llegar a meta, pero a medida que voy avanzando me doy cuenta de que soy muy optimista, no puedo mantener ese ritmo, tengo que bajarlo, y sobre todo en la última subida, tomármela con calma hasta llegar al último avituallamiento, y así fue. Subida esa última bastante jodida, sobre todo por los 23 km que llevas en las piernas ya. Desde aquí hasta meta se me hizo más a meno, y fue gracias a Marcelino, un Jarandillano con el que compartí los últimos 5 km y fuimos tirando el uno del otro. Gracias por la compañía Marcelino!. Llegada a Jerte, subimos la calle dirección a la plaza entre aplausos y ánimos de otros corredores que ya han acabado y del público. Meta, al fin meta, tan ansiada desde hace kilómetros, al fin al alcance de las manos.

¿Qué mas decir? Carrera que he visto nacer, viendo su evolución tanto en kilómetros, como en dureza y nivel organizativo, y todo ha aumentado a nivel exponencial año tras año (a ver si al menos la dureza no aumenta el próximo año jeje). Han sido cinco de cinco, pero tener a buen seguro, que si nada lo impide, estaré allí en la sexta, séptima, octava, novena... la edición que sea!

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